jueves, 3 de julio de 2008

patatas fatales

Una noche tormentosa y oscura, un barco estaba regresando de Ibiza a Barcelona. Todo parecía tranquilo, pero nadie sabía que había un criminal a bordo. Un grupo de hombres estaban compartiendo una bolsa de papas y no tenían más comida para todo del viaje. Un chico, que se llamaba Alejandro, ya comió un plato de paella, pero todavía tenía hambre. No tenía dinero y él empezó a buscar comida gratis.
Después de buscar por todos lados en el barco, al final, él encontró su bolsa de papas. Se había convertido en un criminal. Empezó a devorar las papas. Estaba a punto de comer un puñado de papas cuando los hombres llegaron. El criminal se delató. En un intento patético, él trató de borrar sus huellas. Puso la bolsa en el piso en una forma muy gentil al lado de una pareja desconocida. Pero los hombres lo vieron todo. ¿Que va a pasar ahora? De repente, cinco hombres lo agarraron y empezaron a caminar hasta el techo del barco. Todos estaban gritando, "Ti-ra-lo! Ti-ra-lo!" Pasaron por el lado de una abuela y ella gritó, "Hagalo!" Esta era la señal, y la última palabra que el criminal escuchó. Nunca más se supo nada de él.

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